Paso la noche, la tarde, la mañana con ellos y después me cuesta recordar su cara, pero no como me hacían sentir... Olvido sus expresiones, sus emociones, sus sentimientos, hasta sus ojos. ¿Por qué no quiero ver? Tanto me cuesta ser consecuente con mis propios actos, me fuerzo una y otra vez. Menuda zorra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario